martes, 21 de mayo de 2013

Kimberley al Argentino B (Diario El Atlantico Mar del Plata.)

Foto Diego Izquierdo.
El Dragón se consagró este domingo en el Argentino C, de visitante, en la final ante FC Tres Algarrobos y así el fútbol de Mar del Plata recupera gran protagonismo en uno de los torneos principales del ascenso del interior
Este lunes, en la edición impresa de El Atlántico, un suplemento especial sobre el equipo de Damián García que ascendió al Argentino B y mandó a Tres Algarrobos a disputar una final repechaje ante el Everton de La Plata.
El club Camioneros (fundado por Hugo Moyano) se impuso el sábado por 2 a 0 ante los platenses (había ganado 2-1 en la ida) y también logró el ascenso al Argentino B.
El paso a paso de la campaña, entrevistas, los festejos y más sobre la temporada histórica de Kimberley, que deja atrás la competición regional para empezar a viajar por la Argentina.

Kimberley

El padre de la criatura

Damián García escribió la página más ilustre como parte de un trabajo al que le ofrece tiempo, inteligencia y además decisión. Obsesivo como pocos, el DT siempre enfatiza sobre dos referentes: el papá `Merengue´ y Marcelo Bielsa
Escucha un pitazo final y enseguida se mete las manos en el bolsillo. Y emprende la retirada, puro ritmo vertiginoso. Parece alborotado, insensato, fastidioso. Pero no. Damián García (38 años) es un obsesivo del fútbol. Con el buzo, su inteligencia y una capacidad laboral digna de un asiático virtuoso, siempre trata de estar prevenido para enfrentar las diferentes vicisitudes que tiene este deporte. El oficio de la dirección técnica constituye su lugar en el mundo.
Hijo de una familia humilde y trabajadora, en el camino de orientador quizás mucho tuvo que ver Luis Alberto García, padre, maestro y simplemente “Merengue” dentro de un ambiente que lo supo adoptar como entrenador de Aldosivi, Kimberley o San José. Y justo allí comenzó Damián, en esta última joven institución de barrio donde la luchó largo tiempo hasta obtener su primera satisfacción mayor, cuando el “Rojinegro” se consagró campeón marplatense por primera vez en su historia. Aquel inolvidable 2007, primero con el torneo Clausura y luego venciendo a Alvarado en la finalísima anual, lo presentó como cabecilla de un equipo que sabía “jugar a la pelota”, con muchachos que se cambiaban en vagones abandonados y entrenaban orgullosos en el desparejo terreno de la calle Canosa. Al cabo, una escuela de vida sostenida por el propio organizador del grupo.
No tenemos muchas herramientas, pero nunca se escuchó una queja de los chicos. A través de ellos hubo mezcla social, cultural y económica. Repetidas veces realizaron esfuerzos para ayudarse entre sí. Realmente creo que si cada uno colabora desde su pequeño hábitat, podría mejorar esta sociedad que está tan individualista, con tanto egoísmo y rutina. En las muestras de sacrificio, voluntad, estudio, trabajo o simplemente practicar un deporte por pasión, creo que se ven los ejemplos de vida. Hay chicos que si no tienen el fútbol, no tienen nada. Es la única contención que encuentran”, explicaba García, razonable. Ni genio ni semidios. Un buen arquitecto preparado para manejar los ladrillos y el revoque grueso. Y vaya si logró adelantos.
En 2009 decidió emigrar a Kimberley y casi de inmediato fue campeón del torneo Clausura, una emulación a lo que su padre había conseguido 26 años antes. Damián, como buen alumno, le siguió los pasos con una serie de auspiciosos resultados (repitió en el Apertura 2011 y se coronó rey absoluto de esa temporada), aunque en su cabeza ya prevalecía otro prototipo: Marcelo Bielsa. “Yo quisiera ser como él en todo; siempre trato de seguirlo a través de sus conceptos”, reconoció en más de una ocasión. ¿Si tiene puntos similares con quien hoy conduce al Athletic Bilbao de España? Bastantes: modestia, seriedad, contracción al trabajo. Pero ante todo hay que aclarar que le gustan los equipos ofensivos. Más allá de la táctica, el concepto básico es la posesión de la pelota. A partir de allí sobrevienen más: la presión, el ancho de la cancha, la guapeza al ras del piso. El marplatense utiliza algo así como la Biblia de Bielsa en miniatura, aunque puede haber algunas variantes. Claro, García se ha convertido en un discípulo aplicado, inquieto y deseoso de buscarle un valor agregado y diferente. En tal sentido, nada de transitar la vereda del fundamentalismo victoria o muerte. “En el fútbol lo normal es perder, pero cuando ganás hay que disfrutarlo y festejar”, es una de sus frases de cabecera. En la tercera experiencia dentro del campeonato más federal de la Argentina, consiguió su título más importante y lo dejó irreversiblemente patentado.
Por Claudio Barrueco